Abuso emocional, chicos en riesgo
--------------------------------------------------------------------------------
EDUARDO J. PADILLA. Médico psiquiatra. Presidente de la Fundación Familia y Comunidad
No fue fácil aceptar que existía la entidad niño golpeado. Luego llegó enterarse de que había niños sexualmente abusados en un número difícil de imaginar. Ahora debemos tomar conciencia de una tercera forma de maltrato: el niño emocionalmente abusado.
Muchos niños son emocionalmente abusados cuando sus padres los utilizan como proyectil en sus disputas conyugales o posconyugales. Los rencores y las cuentas pendientes entre los que debieran estar cuidando a su prole les llevan a recurrir para lastimarse a la batería más pesada, sus hijos.
Otras veces, el alcohol, las drogas o los desórdenes mentales llevan a situaciones familiares en que los niños son emocionalmente abusados.
Pero en circunstancias de menor perturbación psicopatológica, muchos son también convertidos en objetos de los mayores: frente a cualquier natural dificultad se les endilga un mote peyorativo acorde o se les dice que son malos, inútiles o torpes. Terminan siendo el tacho de residuos de las frustraciones parentales. Sus necesidades infantiles son a veces utilizadas para escarnio, especialmente si se los quiere adultos para acompañar a un progenitor que ha quedado solo (niños salvavidas).
Pronto aparecerán los síntomas de malestar psíquico del niño. No resultará raro entonces que los padres, en lugar de entender la necesidad de modificar sus conductas, empiecen a utilizar al proyectil infantil, para bombardearse recíprocamente.
Cuando ha habido divorcio, frases tales como la madre es un desastre o yo no sé qué pasa cuando está con el padre, suenan con frecuencia. Lo que esos padres siguen sin poder ver es al hijo que necesita de ellos para crecer en lugar de estar atrapado como rehén o como aliado (literalmente partido) en sus conflictos.
Una forma de abuso emocional que a veces se combina con el abuso físico es el llamado síndrome de Münchausen por delegación (por el personaje homónimo que inventaba historias fantásticas). Se trata de madres que tienen hijos siempre enfermos: invocan -y a veces les producen- diarreas, vómitos, crisis convulsivas o respiratorias, alergias; peregrinan por consultorios y hospitales consiguiendo que al fin exista una larga historia clínica para tener la prueba de su sacrificado y heroico destino con ese hijo.
Otras veces la sintomatología invocada es de tipo psicológico y los consultorios serán los de los psicólogos. El niño es utilizado para compensar complejas necesidades emocionales de su madre, o como sucede en los países con sistemas de seguro social avanzados, también para obtener un estipendio mensual.
Obviar las necesidades del niño como tal y utilizarlo para fines emocionales propios, aunque sea inconscientemente, constituyen abuso emocional. Si la situación no se corrige buscando ayuda a tiempo, se pueden esperar conductas violentas de ese niño contra sí o contra los demás, máxime al llegar a la adolescencia.
Tags:
Share
-
▶ Reply to This