Resumen
Cuando se disciplina a los niños, es importante impartir la disciplina, brindar una estructura e interactuar con los niños sin ira ni hostilidad. Que un niño se sienta aterrorizado por un padre no es una forma de respeto – es una forma de intimidación, por parte del padre, en la cuál se respeta la violencia y no se respeta a la persona o al padre. Nuestra conducta como padres, les ofrece a los niños un modelo. Cuando nuestra disciplina consiste de gritos, amenazas, violencia física o conductas abusivas – los niños crecerán y acabarán usando esas mismas conductas contra los padres, y eventualmente, contra sus parejas y sus propios hijos.
Recientemente, un paciente describió una auditoría del Servicio de Renta Interna (IRS). Según cómo la describió, la auditoría comenzó con un breve discurso: “Esta auditoría no es un castigo. Esta auditoría es simplemente para asegurar su cumplimiento”. Asegurar el cumplimiento, las buenas conductas y obedecer las reglas son las metas de la disciplina de los padres. La disciplina y la corrección de los padres tienen que ser una actividad más del hogar, no un desafío personal para el padre. Guiar a nuestros niños, corrigiendo sus errores a veces, se lleva a cabo mejor en una serie de pequeñas correcciones, no mediante empujones intensos.
La estrategia de la patrulla de carretera para disciplinar y corregir a los niños, los prepara para el mundo adulto enfocándose en la responsabilidad individual, reconociendo que los errores y las malas conductas ocurren y que mejorar y corregir nuestra conducta puede hacerse de una manera que nos sea emocional o físicamente dañina. Podemos ofrecer corrección y estructura a nuestros hijos, y aún así mantener un entorno familiar emocional y físicamente saludable.
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